Ya te mojas tu los labios para que no quiebren.
Casi se me parte la ilusión que estoy fumándome.
Si tratas de entenderme escúchalo.
El sonido que al escribir me lleva.
Quien no confie que se baje de este barco.
Este mar es demasiado grande y yo voy buscando ser un pez y no tener que dirigirme.
Uno en todo, en cualquier parte, solo uno.
Blanco o negro, nieve o desierto.
Me repito porque me suspendo.
Me frenan en seco porque me confundo.
Cambios de ultima hora que en vez de al sur te llevan al norte.
Y te la suda.
Tu te dueles cerca por cerciorarte de que sigues.
Tu sabes que te tienes y da igual a donde vayas.
Da igual si viene.
Tu te piras y no piensas mientras andas.
Muy de apocas.
Pero me voy.
Y no voy a volver aunque me lleve tu vida.
Tampoco la tenias.
Yo te la encendí.
Tu no la quieres puesta.
Tu prefieres mirarla de costado.
Esto no va verlo nadie.
No va a saber a nadie porque tu no eres.
El que es viene a recogerme.
Pero aun no le merezco.
Rujo como el león que soy pero no muerdo, porque yo no tengo dientes.
Porque vendí mis dientes por llaves.
Porque ahora tengo puertas que no son por todas partes.
Y tampoco me dejan estar quieta.
Arg
Un sueño.
Una pesadilla.
Una equivocación inexistente.
Un estado inducido.
Unos códigos no paran de grabársete.
El dolor es caricia y el amor, insuficiente.
Ya lo recibiste todo.
Ya lo diste.
Te perdiste y ahora qué.
No hay camino de vuelta.
También te pagaron por ello.
Paga tú.
Sin poder volver.
Por gastarlo todo.
Epico como batallas que ganaste.
Demoledor como todas las que aún pierdes.
En polvo creces antes.
En trozos sigues dando el pego.
Una melodia te recuerda.
Te clava.
Te crucifica y luego ya ves que eres tú.
Miras a la derecha y te da miedo por desolado.
A la izquierda no te hace falta mirar que lo rodea todo.
La mejor historia de la semana.
La mujer historia del mes.
El hambre desvalido.
El hombre demasiado fuerte.
No te necesita para salir de ningún sitio.
Se encuentra sin tus manos.
Y tu mejor que será que te vayas.
Aun que las luces juntas luzcan cosas que antes no.
Monstruo musical.
Monstruo.
Mezclado con las copas.
Con los hielos.
Mezclado con todo, cómo iba a verle.
Hecho liquido no me sirves.
Yo o en polvo o en trozos no te valgo.
Yo no, no ahora, no tu, no quien, ni donde.
Nada.
Déjalo estar.
Yo voy a ser bien.
Si no lo entiendes para.
Para y échame.
No tenemos tiempo.
No tenemos dinero.
No podemos respirar.
Crees que podemos arriesgar así?
No sabes a quien le debes.
A quien te debes.
Donde quieres ser.
Estar es una opción.
Ser conmigo una imposición del alma.
Va oler la ropa a hierba.
De tanto revolcarnos en la duda.
Volcarnos en la verdad aunque nos duela.
Que así al menos será por algo y sentiremos.
El cielo se despeja y ni me importa.
Mi cara palidece por no salir de aquí y eso quiero.
No necesito por ahora.
No necesito.
Ya quemo.
Ya ardo.
Quizás otro día.
Sin favor de nada y gracias, ya lo sabes.
Fuera del espacio puto este.
Una bolsa vacía sube.
Perder la mirada y ver lo que de verdad somos.
A lo que de verdad sonamos.
Lo ves y respiras de una vez después de meses.
Con el aire contenido.
De ti y de lo que somos.
Guardado y sin poder ser libre porque aquí vacío.
Algo celestial en los oídos, roto por demonios del que ordenaba La idea que ahora suena en los audífonos.
Qué hace un día como tu, en un tiempo como este?
Qué hace un sol tan radiante, justo hoy que nadie mira?
Cargas pero no disparas.
Solo asustas y alejas.
Solo tu sabes que solo tú puedes morirte.
Aquella errata en la culata y tu ya sois amigos.
Me arrancaron.
Ahora me descompongo con elegancia.
Espero auto-fecundarme.
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