Ganas.
Vida.
They buy me.
Te quiero como a mi suerte muerta. Como a mi tuerta vida.
Como a mí muerta por suerte.
Déjalo marinándose, no le disturbes ni le incordies.
El se acordará de ti.
Papel de L, una base de droga sana y muchos pensamientos dando vueltas.
Nivel no merecido.
Andar.
Correr o reptar sobre una piel de suelo.
Dólar tras dólar haciendo peso hacia abajo en mi cogote.
Ese clarinete suena oscuro.
Dónde estás y qué pretendes. Querido yo.
Me confundes desde los ojos hasta por debajo del vientre.
Me succionas y todo vuelve a empezar cuando despierto.
Viviendo medio muerta es como se aprende la distancia.
El camino se entrelaza y tu no dejas de dar vueltas.
Me mareo.
Para.
No hay tiempo.
Un boca a boca, gracias.
Somos respiraciones de cuerpos centelleantes que Cayeron por un agujero muy grande hacia un universo imposible.
Nada tiene sentido excepto tu lengua tratando de abrirse paso por las puertas de mis bocas.
Un río que me baja por la pierna izquierda y una sonrisa diabólica en el reflejo del espejo que son 3.
Quién eres y para quién existes. Querido tú, mío, siempre se hace tarde.
Hijas, hermanas y madres de lo que de verdad conforma.
Se tocan y se sienten como música. No pueden hablarte.
Bueno fuera.
Contractura.
Cansancio.
Rapidez de aprendizaje.
Universidad del tiempo.
Diplomatura de la curva pronunciada por bocas ajenas.
Eses de excesos de faltas de linternas en etapas oscuras. Obcecada y ciega.
Tenue y bruta.
Puta de mí y verdugo de tu ego. Todo en su sitio hasta la próxima ventisca.
Huracán.
Temporal grisáceo.
A la espera.
Tic tac pum.
Sólo queda la costumbre.
Viene un ángel y te da un pañuelo y te abraza aunque no pronuncie tu nombre.
Desayunos eternos de depresión básica.
Hacia tiempo desde el último vómito.
Lo conseguiremos.
Buenas noches.